Psicología Deportiva

La psicología deportiva no se encarga de dar indicaciones sobre como se debe realizar la tarea de un entrenador de deporte de formación, pero ayuda a resolver problemas de comunicación que a veces pasan desapercibidos. Estamos hablando con diferentes centros de Psicología en nuestra localidad que nos puedan ayudar, mediante un convenio de colaboración.

No obstante vamos a dar 9 consejos que los entrenadores, padres y madres pueden aplicar con los chicos y chicas, para que los entrenamientos y el aprendizaje sean los mas efectivos posibles.

1. Cuando los niños están haciendo las cosas bien, hacerles elogios (alabanzas, sonrisas, palmadas en la espalda) y darles estímulo (centrando su atención en lo que hacen bien más que en sus errores).

2. Hacer elogios de forma sincera, puesto que si no son sinceros son ineficaces y debilita la credibilidad del entrenador (“sólo lo hace para que me sienta mejor”); no por ello no se debe reconocer la mala actuación, sino que se debe analizar la causa y alentar asegurando que las cosas ya saldrán bien.

3. Recompensar el esfuerzo tanto como el resultado, puesto que hay días en que por mucho que se esfuercen las cosas no salen bien, pero el simple hecho de esforzarse es digno de ser premiado.

4. Centrar la atención en la enseñanza y el entrenamiento de destrezas; es decir, resaltarle al jugador o jugadora sus progresos e intentar diseñar entrenamientos que eleven la participación al máximo e incluyan una gran cantidad de actividades y una diversidad de destrezas, así como hacer que las instrucciones sean cortas y sencillas.

5. Modificar las reglas para elevar al máximo la acción y participación, para asegurarnos con ello el éxito y un aumento de la motivación.

6. Recompensar la técnica correcta, no solamente el resultado, dado que si se ejecuta un buen tiro pero la técnica no es correcta a la larga puede ser contraproducente; sin embargo, si la técnica es correcta pero la pelota no entra, puede ser un inicio para que mediante ajustes de dicho tiro la bola entre con un buen gesto técnico.

7. Cuando se corrigen errores, utilizar un enfoque positivo, buscando en primer lugar “algo” que haya hecho bien para ayudar a reducir la frustración derivada del error para, a continuación, ofrecer una explicación correctiva y terminar con un comentario alentador (Ejemplo: «»Bien esta colocación de pies, pero deberías intentar acabar con la mano más alta; sé que es un movimiento difícil, pero seguro que al final lo haces»).

8. Crear un entorno que reduzca el miedo a intentar nuevas destrezas, sin miedo al error, donde no se deben tolerar las burlas ni las comparaciones.

9. ¡Ser entusiasta! El entusiasmo es contagioso y crea un entorno positivo y estimulador, donde el niño se sentirá a gusto y no le faltarán las ganas de volver.

 

Dejar un comentario